Sundari y la Escuela Esencialista

"El único verdadero cambio que el mundo reclama, es el esfuerzo de cada uno para la felicitad de todos."

OPTICA ESENCIALISTA

Hoy en día, si el hombre se inquieta, con justa razón, por una situación mundial, económica y social que se deteriora día tras día, nada hace por mejorarla. La mayoría de los hombres, aunque estén todos preocupados, se mantiene en sus peligrosas posiciones, y su principal objetivo es el de preservar sus bienes materiales, su comodidad y su tranquilidad. En cuanto al resto del mundo, ¡que se las arregle!

Los dirigentes –a quienes se imputa las peores dificultades y de los que, sin embargo, se espera el milagro- son superados por los acontecimientos que cada uno aborda según su naturaleza y sus criterios personales. Si su sinceridad parece evidente, ¡sus palabras y acciones no brindan resultados que lo prueben, o son muy escasos! No hay que contar con los políticos para enderezar las desviaciones sociales que surgen de las mentalidades humanas: esto sería una insensatez, pues los políticos juegan sobre lo secundario y descuidan lo esencial, que es la reforma individual para la reforma colectiva.

En cuanto a las instituciones que se encargan de representar a Dios, han fracasado en su misión de atraer a los hombres hacia el mejoramiento de su ser, a fin de merecer la alegría de vivir e implantarla sobre la tierra en la nivelación de una fraternidad real: lo cual habría suprimido la intolerancia, el odio, y las guerras fratricidas, absurdas y atroces entre las criaturas de un solo y mismo Dios.

En nuestro tiempo, no más que ayer, las instituciones humanas sólo tienen para proponer vanas repeticiones, tradiciones perimidas, leyendas doradas que nada cambian en el fondo de las cosas, tanto en el hombre como en la sociedad. Si aquéllas bastan para la dormida conciencia de los carneros de Panurgo, de nada sirven para iluminar su inteligencia. De no ser así, tal vez habrían descubierto hace tiempo el lado arbitrario, ilógico y, en ocasiones, fetichista, de sus propósitos y demandas, en relación con el amor y la sabiduría de Dios.

Resta desear que las conciencias despierten y que los hombres del poder, lo mismo que sus administrados, tengan la valentía, el buen juicio y la humildad para rever sus conceptos, y salir de su egocentrismo con el propósito de una acción sostenida, cumplida por lo mejor de ellos mismos, a fin de estar en condiciones de asumir la inmensa tarea de sanear la sociedad y crear en ésta un ambiente nuevo: el de su mentalidad nueva.

La reforma voluntaria de las mentalidades humanas es la garantía más segura del restablecimiento moral, espiritual y social de un mundo cuya degradación procede de la nuestra. Si rehusamos admitirlo, seguiremos bailando sobre un volcán, dando vueltas en el círculo vicioso de nuestras torpezas habituales, como “el perro que vuelve a sus vómitos”.

El remedio está a nuestro alcance en la disciplina, la vigilancia y la rectificación de nosotros mismos. Basta utilizarlo, es decir, emprender un trabajo asiduo sobre el fondo de nuestra naturaleza a fin de mermar el yo egoísta, sin exigir ni esperar nada de los demás.

Esta tarea que se cumpla, exige la participación de todas las buenas voluntades. En un profundo entendimiento armónico entre los individuos y los pueblos, por encima de las etiquetas y diferencias. Esto garantizará la paz en un mundo armonioso por su misma diversidad. Para la felicidad de todos los hombres.

OPTICA ESENCIALISTA ESPIRITUAL Y SOCIAL 

Sanear la humanidad: responsabilidad del individuo

 

 

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